Los Mandamientos de Cristo
Invita a los Pobres


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos”.
Lucas 14:12–14
Cómo aplicar este Mandamiento
Hacer una cena o un banquete para un grupo de invitados, no es un compromiso pequeño. Requiere la destreza de preparar comida deliciosa y nutritiva, la habilidad para planear eventos de interés para los invitados durante la comida, y la destreza de hacer sentir a todos como en casa.
Jesús nos reta a quitar motivaciones de ganancia personal, declarando que no hemos de invitar a quienes puedan pagarnos con una invitación a su hogar para comer. “Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado” (Lucas 14:12).
Este mandamiento revela al Señor Jesucristo como el amigo de los pobres y necesitados. Muchas personas en el tiempo de Jesús no veían gente necesitada; solo veían las clasificaciones superficiales que ellos mismos habían creado. Por tanto, ellos hablaron en contra de Jesús: “He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores” (Mateo 11:19). Muchas de las enseñanzas que Jesús dio a los que tenían necesidades especiales, tuvieron lugar en la cena; sentados a la mesa.
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Lucas 14:12–14, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Invita a los Pobres”.
Santiago 2:5
“Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?”.
Proverbios 28:27
“El que da al pobre no tendrá pobreza; mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones”.
Proverbios 22:9
“El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al indigente”.
Salmo 82:3–4
“Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado; libradlo de mano de los impíos”.
1 Corintios 13:3
“Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”.
Proverbios 19:17
“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar”.
Mateo 25:40
“…De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.
Pregunta de estudio
P: En cada comunidad hay personas necesitadas, las cuales no son capaces de obtener un empleo, sin embargo, se rehúsan a trabajar. La Biblia manda que el que no trabaje, tampoco coma. ¿Deberíamos invitar a estas personas a un banquete? (Ver 2 Tesalonicenses 3:10).
R: Hay varias categorías de gente pobre identificadas en las Escrituras, incluyendo aquellos que lo son, porque se rehúsan a trabajar. Pablo instruyó que si un hermano en la fe se encuentra en esta categoría, no se le debería dar alimento.
“Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan” (2 Tesalonicenses 3:10–12).
Sin embargo, hay personas que, por razones ajenas a su voluntad, se ven sumidas en la pobreza. Es a este grupo al que se refiere Dios cuando nos ordena invitar a los pobres como huéspedes a nuestros banquetes (Ver Lucas 14:13-14).
El propósito del banquete es demostrar el amor de Cristo a aquellos que están en una necesidad especial y honrarlos. Sin embargo, en el proceso de proveer alimento, deben tomarse las oportunidades para aprender sobre las necesidades especiales que están preocupando a nuestros invitados. “Conoce el justo la causa de los pobres” (Proverbios 29:7).
Los pobres necesitan más que una comida—necesitan amigos que los acepten. Somos los representativos de su mejor amigo, que es el Señor Jesucristo. Nuestra respuesta a los pobres les dará esperanza y confianza en que Dios también los ama y tendrá cuidado de sus necesidades.
Para estudiar más a fondo
Para aprender y profundizar más sobre el mandamiento Invita a los Pobres, te recomendamos adquirir la libreta de “Los Mandamientos de Cristo: Serie 6”.






