Los Mandamientos de Cristo
Pide en Fe


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.
Mateo 21:21–22
Cómo aplicar este Mandamiento
Jesús introdujo el tema de la oración con el mandamiento, “Tened fe en Dios” (Marcos 11:22). La Fe es esencial para recibir alguna cosa de parte de Dios, porque “sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).
Al hablar acerca de la oración, Santiago también enfatiza el prerrequisito de la fe. “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:6-7).
Este mandamiento refleja la continua interacción que Jesús tenía con Su Padre celestial. Lo que Jesús pidiera recibiría, porque Él y Su Padre son uno y tienen una continua y amorosa relación. Su íntima relación es reflejada en las palabras de Jesús: “Nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada” (Juan 8:28-29).
Éste también revela a Jesús como nuestro Gran Sumo Sacerdote, quien está ahora intercediendo por nosotros a la diestra de Dios el Padre. Él entiende nuestra debilidad porque fue, “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15).
Jesús es la Palabra. Él vivió la Palabra. Su fe realizó poderosamente las obras de Su Padre celestial y continuó en perfecta fe, incluso hasta morir en la cruz por nuestro pecado.
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Marcos 11:24, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Pide en Fe”.
1 Juan 5:14
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”.
Hebreos 11:6
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.
Santiago 1:6–7
“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor”.
Marcos 11:23
“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.
Romanos 10:17
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.
Romanos 5:2
“Por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”.
Pregunta de estudio
P: ¿Si uno ora acerca de una necesidad, y le pide a otros cristianos que oren con él, y cree que recibirá lo que pide, pero después de varios años no sucede nada, que debería hacer? (Ver Marcos 11:24).
R: Multitudes de oraciones y clamores son respondidos inmediatamente. El gran hombre de fe, George Mueller, enlistó en su diario 50,000 respuestas específicas a la oración. De estas oraciones, 5,000 fueron respondidas el mismo día en el que fueron solicitadas.
Sin embargo, Dios no siempre responde a la oración de forma inmediata, ni cumple Sus promesas al instante. La paciencia viene cuando estamos convencidos de la voluntad de Dios y somos capaces de esperar por aquello que Él ha prometido. Romanos 8:25 dice, “Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos”.
Sin embargo, cuando Dios le prometió a Abraham que le daría un hijo, esta promesa no fue cumplida sino hasta que Abraham tenía cien años y su esposa había rebasado por mucho, la edad de tener hijos. Pablo escribió lo siguiente sobre Abraham: “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Romanos 4:20–21).
Dios escuchó los clamores del pueblo de Israel, que se encontraba en esclavitud, y dijo: “Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias” (Éxodo 3:7). Estaba preparando a Moisés para que fuera su libertador; sin embargo, pasaron otros cuarenta años antes de que los israelitas fueran sacados de Egipto.
Estos ejemplos, y otros que aparecen a lo largo de las Escrituras, nos recuerdan que el tiempo de Dios es perfecto, y “a su debido tiempo” Él hace que pasen las respuestas a nuestras oraciones fervientes. Incluso cuando no vemos resultados inmediatos, debemos seguir siendo fieles en la oración y no rendirnos. (Ver Lucas 18:1).
Para estudiar más a fondo
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