Los Mandamientos de Cristo
Toma, Come y Bebe


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.
Mateo 26:26–28
Cómo aplicar este Mandamiento
Fue en la mesa de la comunión, que Jesús se reveló a sí mismo como el Cordero sacrificial que partiría su cuerpo por Sus discípulos y daría Su sangre “que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mateo 26:28). Fue también en esta mesa, que Jesús reveló la verdadera naturaleza de Sus discípulos: uno lo traicionaría, todos se escandalizarían a causa de Él y lo abandonarían, y uno lo negaría tres veces antes que la noche terminara.
La iluminación espiritual que toma lugar en un servicio de comunión conducido apropiadamente, también es ilustrada después de la resurrección. Dos discípulos estaban caminando en el camino a Emaús. Jesús se les unió y participó en su conversación, pero ellos no lo reconocieron. Él comenzó con Moisés y todos los profetas y explicó todos los pasajes que se referían a sí mismo. Sus corazones “ardían” dentro de ellos mientras Jesús hablaba, ¡y aun así no reconocieron quién era Él!
La meta más grande en la vida de Pablo era conocer a Jesús de forma íntima, en el poder de Su resurrección. Este es el mismo propósito de la mesa de la comunión. Es entrar en la participación de Sus padecimientos y llegar a ser semejantes a Él en Su muerte, de manera que experimentemos Su vida en nuestros cuerpos (Ver Filipenses 3:10 y 2 Corintios 4:10).
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Mateo 26:26–27, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Toma, Come y Bebe”.
Salmo 139:23–24
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”.
1 Corintios 11:28–30
“Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen”.
2 Corintios 13:5
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?”.
Gálatas 6:3–4
“Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo respecto de sí mismo, y no en otro”.
Salmo 26:2
“Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón”.
Lamentaciones 3:40
“Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová”.
Pregunta de estudio
P: De acuerdo a los evangelios, Jesús dio la copa a Sus discípulos para que bebieran, pero Él no bebió. ¿Por qué? (Ver Mateo 26:29, Marcos 14:25 y Lucas 22:16-18).
R: La iluminación espiritual que toma lugar en un servicio de comunión es claramente ilustrada en la Última Cena. Fue en esa mesa de comunión donde Jesús reveló que Su cuerpo sería partido y su sangre “por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mateo 26:28). También reveló la verdadera naturaleza de Sus discípulos: uno lo traicionaría, todos lo abandonarían, y uno lo negaría tres veces antes que la noche terminara.
En los relatos de los Evangelios de la Última Cena, Jesús dijo: “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” (Ver Mateo 26:29, Marcos 14:25, y Lucas 22:18).
El relato de Lucas registra estas palabras de Jesús: “porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga” (Lucas 22:18). Después de la comunión, Él extendió esta declaración diciendo: “Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino . . .” (Lucas 22:28-30).
Jesús aprovechó la última cena que compartió con Sus discípulos para abrirles los ojos espirituales y que vieran la magnitud del plan de Dios para ellos. Al no beber de la copa, centró la atención de ellos más allá de la agonía de la cruz, dirigiéndola hacia las glorias que recibirían por toda la eternidad.
Para estudiar más a fondo
Para aprender y profundizar más sobre el mandamiento Toma, Come y Bebe, te recomendamos adquirir la libreta de “Los Mandamientos de Cristo: Serie 6”.






