Los Mandamientos de Cristo
Arrepiéntete


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.
Mateo 4:17
Cómo aplicar este Mandamiento
El arrepentimiento es más que un simple acontecimiento puntual que ocurre en el momento de la salvación. Un patrón de arrepentimiento en la vida de un creyente es clave para obedecer la Palabra de Dios y reflejar Su carácter. Decidir seguir este mandato implica un compromiso diario de corregir nuestra forma de pensar.
¿Por qué es esto importante? Nuestros pensamientos determinan nuestras acciones. Nuestras acciones no surgen principalmente de un capricho de nuestra voluntad o de nuestros sentimientos. Por el contrario, nuestras acciones son un resultado de aquello en lo que hemos elegido pensar. Si dejamos que nuestros pensamientos sigan sin control, nuestras vidas adoptarán el carácter y los atributos de aquello que las influya.
Como creyentes, el cambio genuino ocurre en nuestras vidas cuando sometemos plenamente nuestras mentes a pensar los pensamientos de Dios. Esto sucede cuando intercambiamos diariamente nuestros pensamientos por los Suyos al meditar en Su Palabra. Debemos hacerlo en momentos específicos y apartados, y durante todo el día. Cuanto más nos empapemos de la Palabra viva de Dios, más reflejarán nuestras vidas Su vida y Su carácter.
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Mateo 4:17, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Arrepiéntete”.
Apocalipsis 3:19
“Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”.
Salmo 51:1–4
“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio”.
Hechos 3:19
“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”.
Hechos 8:22
“Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón”.
Proverbios 1:23
“Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras”.
2 Corintios 5:10
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”.
Pregunta de estudio
P: Si para Esaú no hubo oportunidad para arrepentirse del simple hecho de vender su primogenitura, ¿por qué David alcanzó el perdón del adulterio y asesinato?
R: La respuesta a esta pregunta revela la verdadera naturaleza del arrepentimiento. Esaú era un fornicador impío. Se negó a seguir los caminos de Dios, pero se afligió profundamente por la pérdida de las bendiciones que conllevaba su primogenitura. Solo se arrepentía para recuperar lo que había perdido.
Por otro lado, David era un hombre piadoso que amaba al Señor. Sus pecados lo separaron de Dios, y se arrepintió para restaurar esa relación rota. Este es el verdadero arrepentimiento.
Cuando Cristo vino al mundo, su meta no fue recuperar los beneficios perdidos en el Jardín del Edén; más bien fue el restaurar la relación quebrantada entre Dios y el hombre a causa del pecado de Adán y Eva. Si nos arrepentimos por cualquier otra razón que no sea el deseo de restaurar y mantener una comunión íntima con Dios, estamos pasando por alto el verdadero significado del arrepentimiento.
Para estudiar más a fondo
Para aprender y profundizar más sobre el mandamiento Arrepiéntete te recomendamos adquirir la libreta de “Los Mandamientos de Cristo: Serie 1”.






