Los Mandamientos de Cristo
Regocíjate


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”.
Mateo 5:11–12
Cómo aplicar este Mandamiento
El gozo y la alegría suelen ser lo último en lo que pensamos cuando hablamos de persecución y sufrimiento. Sin embargo, regocijarnos es precisamente lo que Jesús nos manda hacer. No nos está pidiendo que glorifiquemos el sufrimiento, el daño o el dolor. ¡Más bien, nos regocijamos porque somos considerados dignos de sufrir por causa de Cristo y, por lo tanto, participamos de las recompensas eternas! Esto es exactamente lo que Pedro describió cuando escribió:
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” (1 Pedro 4:12–14).
Sufrir por Jesús no es fácil; nos exige morir a nosotros mismos y aceptar la naturaleza abnegada de Jesús. Sin embargo, cuando elegimos regocijarnos, Dios nos lleva a una mayor intimidad y comunión con Él. (Ver Filipenses 3:10). Entonces, la bondad y la gracia de Dios se manifiestan a través de nosotros, y esto se convierte en un testimonio tangible del amor de Dios para con quienes nos injurian y persiguen.
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Mateo 5:11–12, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Regocíjate”.
1 Pedro 4:12–14
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados”.
1 Tesalonicenses 5:16–19
“Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu”.
2 Corintios 12:9
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.
Filipenses 4:4, 6
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! … Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.
Pregunta de estudio
P: ¿Por qué Job atribuyó al Señor las obras destructivas de Satanás al declarar: “Jehová dio y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”? (Job 1:21
A: Jesús declaró en el Sermón del Monte que debemos “regocijarnos y alegrarnos mucho” cuando llegue la persecución. Sin embargo, para poder estar agradecidos por nuestras pruebas, debemos comprender que todas las cosas provienen de la mano de Dios y están diseñadas para nuestro bien y el crecimiento de nuestro carácter.
Dios es el que gobierna sobre todo, y nada acontece sin su permiso. Job fue capaz de decir: “. . . Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21).
En realidad Fue Satanás quien destruyó los rebaños de Job y sus manadas, mató a sus siervos y a sus diez hijos; sin embargo, antes de que Satanás hiciera esto; tuvo que obtener el permiso de Dios.
Job hasta le preguntó a su esposa, “¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (Job 2:10). Dios se complació de la respuesta de Job y después de un tiempo de prueba, le dio el doble de lo que se le había quitado, esto incluyo a diez hijos más y una larga vida para disfrutarlos.
El apóstol Pablo también comprendió que, aunque Satanás pueda estar involucrado en una obra maligna, Dios tiene el control absoluto y la utilizará para Sus propósitos. Pablo recibió un aguijón en la carne, al que identificó como el mensajero de Satanás. Sin embargo, cuando oró tres veces para que Dios se lo quitara, Dios le explicó que lo había permitido para el bien de Pablo. “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).
Dios utiliza la persecución y el oprobio en nuestras vidas para realzar el esplendor de Su obra en nosotros y a través de nosotros, y para conformarnos a la imagen y al carácter de Cristo.
Para estudiar más a fondo
Para aprender y profundizar más sobre el mandamiento Regocíjate, te recomendamos adquirir la libreta de “Los Mandamientos de Cristo: Serie 1”.






