Los Mandamientos de Cristo
No Juzgues


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?”.
Mateo 7:1–3
Cómo aplicar este Mandamiento
Dios ha puesto en cada ser humano la necesidad de un juicio justo. Sin embargo, en vez de recurrir al Juez de toda la tierra para que defienda nuestra causa, muchas veces tomamos el asunto en nuestras propias manos y actuamos como jueces. Uno de los problemas de este enfoque es que tendemos a ser muy subjetivos en nuestro sentido personal de la justicia. Es posible que deseemos un juicio severo hacia la persona que nos ofendió y, sin embargo, cuando estamos equivocados, anhelamos recibir misericordia.
Entonces, ¿cómo debemos abordar correctamente un error que observamos en la vida de otra persona? Jesús nos da la respuesta en el mandamiento “No juzgues”, que se encuentra en Mateo 7:1–5. En primer lugar, al igual que al quitar la “viga” de nuestro propio ojo, debemos permitir que el Señor se ocupe de nuestros propios defectos. Así, podremos ver con claridad para ayudar a otros con la “paja” en su ojo, que pueden estar enfrentando dificultades similares.
Una vez que hayamos permitido que Dios obre el arrepentimiento y la humildad en nuestras propias vidas, contaremos con las herramientas necesarias para compartir la verdad con amor con los demás. Si no seguimos estos pasos importantes, no solo corremos el riesgo de ofender a la persona a la que intentamos ayudar, sino que también caeremos bajo el mismo juicio con el que hemos juzgado.
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Mateo 7:1–3, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “No Juzgues”.
Santiago 4:11–12
”Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?”.
Gálatas 6:1
”Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”.
Romanos 2:1
”Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo”.
Romanos 12:3
”Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.
Pregunta de estudio
P: El consejero más sabio y confiable de David fue Ahitofel. Su consejo era como consultar “la Palabra de Dios” ¿Entonces, por qué se unió Ahitofel a la conspiración de Absalón contra David, y le aconsejo matarlo?
R: Ahitofel fue un consejero sabio y confiable de David y era tan sabio que fue dicho de él: “el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra de Dios” (2 Samuel 16:23). Con semejante sabiduría, parecería obvio que Ahitofel se mantuviera leal a David cuando Absalón, hijo de David, se levantó y se rebeló contra él.
Sin embargo, Ahitofel se volvió en contra de David y no solamente se unió a Absalón, sino que le dio consejo sabio de cómo matar a David. Cuando Absalón decidió no seguir el consejo de Ahitofel, éste se fue a casa, puso su casa en orden, y se ahorcó (Ver 2 Samuel 17:1–4, 14, 23).
Lo que Ahitofel intentó hacerle a David, se lo hizo a sí mismo. ¿Pero, por qué? Una respuesta probable puede ser encontrada en la genealogía de Ahitofel, quién era un gilonita. (Ver 2 Samuel 15:12). Eliam fue el hijo de Ahitofel. (Ver 2 Samuel 23:34). Y Eliam era el padre de Betsabé. (Ver 2 Samuel 11:3). Así que, Ahitofel era el abuelo de Betsabé, y de la misma forma en que Absalón se había propuesto matar a Amnón por inmoralidad con su hermana, de esta forma parece que Ahitofel se amargó y se propuso matar a David por deshonrar a su nieta.
Ahitofel y Absalón eran de un espíritu similar y murieron por sus juicios contra David. Ambos habían llegado a la conclusión de que David no era apto para gobernar la nación y buscaron destituirlo de su cargo. Su destrucción ilustra el daño que sufren quienes juzgan a los demás. (Ver 2 Samuel 15:12, 17:13 y 18:15).
Para estudiar más a fondo
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