Los Mandamientos de Cristo
Honra a Tus Padres


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente”.
Mateo 15:4
Cómo aplicar este Mandamiento
Cuando Jesús reafirmó el mandamiento de honrar al padre y a la madre, también volvió a declarar la consecuencia de violar este mandamiento. La ley a la que se refería Jesús requería castigo pronto y severo para cualquiera que golpeara o maldijera a su padre o a su madre. Esta ley dice lo siguiente: “El que hiriere a su padre o a su madre, morirá” y “el que maldijere a su padre o a su madre, morirá” (Éxodo 21:15,17).
La importancia de honrar a nuestro padre y madre, es ilustrada por la prioridad que Dios le dio, cuando presentó la Ley a Su pueblo. “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios. Cada uno temerá a su madre y a su padre” (Levítico 19:2-3).
El máximo ejemplo de un hijo honrando a su padre y a su madre, es provisto por el Señor Jesucristo. Durante toda Su juventud, obedeció totalmente a Sus padres y durante Su ministerio no hizo nada por voluntad propia, sino tan solo lo que Su Padre celestial le instruyó. Después, al final de Su vida, hizo preparativos para que Su madre fuese asistida cuando llegase a una edad avanzada y necesitase esta ayuda.
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Mateo 15:4, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Honra a Tus Padres”.
Colosenses 3:20
“Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor”.
Efesios 6:1–3
“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”.
Proverbios 6:20–22
“Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre; átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes”.
1 Pedro 5:5
“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”.
Proverbios 10:1
“Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre”.
Éxodo 21:15, 17
“El que hiriere a su padre o a su madre, morirá. … Igualmente el que maldijere a su padre o a su madre, morirá”.
Pregunta de estudio
P: Cuando Asa se convirtió en rey, quitó a su abuela de ser la reina, derribó a su ídolo y lo quemó. ¿Le agradó a Dios este acto deshonroso? (Ver 1 Reyes 15:9-13).
R: Este caso ilustra la diferencia entre honrar y obedecer. El mandamiento es; honrar al padre y a la madre, pero eso no significa; que hemos de obedecerles cuando nos pidan hacer algo que es contrario a la Ley superior de Dios.
Asá destituyó a su abuela, Maaca, de su cargo de reina porque su forma de gobernar se oponía a la Palabra de Dios y era una herencia del reinado de su malvado padre, Abiam, quien gobernó Judá durante tres años e hizo lo malo ante los ojos del Señor. (Véase 1 Reyes 15:1-3).
En realidad, Asa estaba siguiendo este mandamiento en una esfera más amplia: Él estaba honrando a su antepasado David y andando en sus caminos. Dios enfatiza este hecho en el relato de Asa. “Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre” (1 Reyes 15:11).
Salomón enfrentó una situación similar, cuando su madre se involucró en una conspiración iniciada por su hermano mayor para apoderarse del reino. Su hermano mayor, reclamaba que el reino era suyo y que todo Israel esperaba que él reinara. Él le pidió a la madre de Salomón, Betsabé, que hiciera una petición a Salomón, para que pudiera tener establecido su reclamo de ser rey más adelante
Salomón rechazó la petición de su madre y llevó a juicio a su hermano mayor, por conspirar en contra de él. Con esta acción honró a su padre, David, quien había jurado por el Señor que su hijo Salomón sería rey después de él (Ver 1 Reyes 1–2).
Existe una fuerte tendencia natural a excusar a los miembros de la familia cuando hacen cosas que desagradan al Señor y, de ese modo, a honrarlos por encima del Señor. Esto es lo que hizo Elí con sus malvados hijos, y Dios los juzgó a ambos, a él y a sus hijos, condenándolos a muerte. Dios le preguntó a Elí: “¿[Por qué] has honrado a tus hijos más que a mí…? … yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco” (1 Samuel 2:29–30).
Para estudiar más a fondo
Para aprender y profundizar más sobre el mandamiento Honra a Tus Padres, te recomendamos adquirir la libreta de “Los Mandamientos de Cristo: Serie 4”.






