Los Mandamientos de Cristo
Guárdate de la Levadura


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos”.
Mateo 16:6
Cómo aplicar este Mandamiento
La levadura es una sustancia de fermentación, como la levadura biológica, que produce descomposición en la masa del pan o en un líquido, resultando en expansión. La definición química de fermento o levadura es “una substancia en un estado de putrefacción, cuyos átomos están en continuo movimiento”. Este movimiento crea calor, que produce que la levadura esté activa a temperatura ambiente. La levadura también puede ser la masa fermentada que es usada como “iniciador” de una nueva fermentación en masa de pan. Este iniciador es ácido en naturaleza y una porción de éste se guarda para el siguiente lote de pan. De esta forma, un iniciador puede continuar en uso por muchas generaciones.
El término “levadura de los fariseos”, se refiere a las engañosas y malintencionadas enseñanzas de los líderes religiosos en los días de Jesús. Cuando Jesús dio este mandamiento, Su mente debió haber estado en la confrontación con los fariseos descrita en el capítulo anterior, pero la mente de los discípulos estaba en el pan que habían olvidado de traer. Así que, ellos pensaron que Jesús estaba refiriéndose al pan actual. Las doctrinas de los fariseos y saduceos contenían una mezcla de la verdad de Dios y las tradiciones del hombre, que en efecto invalidaron la Ley de Dios. Sus enseñanzas estaban motivadas por pecado secreto e hipocresía.
Previo a dar este mandamiento, Jesús encontró a un grupo de escribas y fariseos que eran de su centro doctrinal: Jerusalén. Ellos le hicieron una pregunta acusatoria: “¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan” (Mateo 15:2). Jesús no debatió los beneficios Escriturales o de salud de lavarse las manos antes de comer. Esta tradición tiene sus raíces en las leyes Levíticas de purificación, y muchas madres dicen a sus hijos antes de una comida: “¿Te lavaste las manos?”
La levadura doctrinal de los fariseos y los saduceos era que ellos ponían énfasis, en situaciones menores, mientras que violaban asuntos mayores de la Ley con sus propias tradiciones. Jesús les dio un caso para probar este punto: “¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mateo 15:3-6). El peligro de la levadura de los fariseos, es que se propaga rápidamente impregnando todo el proceso de pensamiento de un individuo o de un grupo; y corrompiendo corazones y mentes, apartándolos del verdadero significado de la Ley de Dios y de los mandamientos de Cristo.
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Mateo 16:6, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Guárdate de la Levadura”.
Lucas 12:1
“En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía”.
1 Corintios 5:6–8
“No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad”.
Lucas 11:39
“Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad”.
Colosenses 2:8
“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”.
2 Corintios 6:17
“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré”.
Pregunta de estudio
P: ¿Por qué Dios mató a Ananías y Safira simplemente por mentir, pero no mató al hombre de la iglesia de Corinto por cometer una gran inmoralidad? (Ver Hechos 5 y 1 Corintios 5).
R: Dios juzgó rápidamente a Ananías y Safira con muerte instantánea, porque conspiraron juntos para mentir al Espíritu Santo, no solo a Pedro. (Ver Hechos 5:3). Su pecado de hipocresía fue una levadura que se habría propagado por toda la Iglesia.
Por otro lado, el hombre inmoral en la Iglesia de Corinto estaba pecando abiertamente. Su castigo fue la excomunión y ser entregado a Satanás, para la destrucción del cuerpo de manera que el espíritu sea salvo en el día del Señor (Ver 1 Corintios 5:1–5). Para este hombre, la disciplina de la Iglesia sería un castigo suficiente para que se apartara de su pecado y se arrepintiera.
A lo largo de toda la Biblia, la levadura es un símbolo de corrupción y de perversidad del corazón y de la vida que debe ser rechazada (Ver Mateo 16:6, 11–12; Marcos 8:15; y 1 Corintios 5:7–8). La propia naturaleza de la levadura exige que se elimine por completo, ya que incluso una pequeña cantidad puede impregnar toda una masa.
En el Antiguo Testamento, Dios dio instrucciones a la nación de Israel de cortar a cualquier hombre que comiera pan leudado durante la Fiesta de los Panes Sin Levadura (Ver Éxodo 12:15). En el Nuevo Testamento, Dios instituyó la disciplina de la Iglesia para tratar con cualquier miembro que voluntariamente permitiera reinar al pecado en su vida. Si no se controla, la levadura de su pecado pronto se propagará a la iglesia entera.
La única forma de escapar de la levadura del pecado, es no permitir ninguna oportunidad al pecado, para morar en nuestras vidas. Si justificamos un poco de pecado, éste crecerá en nuestro ser y pronto afectará nuestras actitudes y acciones hacia Dios y otros. Con el tiempo, impregnará por completo nuestro pensamiento y corromperá nuestros corazones y nuestras mentes.
Para estudiar más a fondo
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