Los Mandamientos de Cristo
Apacienta a Mis Ovejas


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas”.
Juan 21:15–16
Cómo aplicar este Mandamiento
Este mandamiento tiene un paralelo directo con el Señor Jesucristo como el Buen Pastor. Él describe Sus funciones como pastor en los siguientes pasajes: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida” (Juan 10:11–17).
El profeta Ezequiel también reveló la misión de Cristo al condenar a los falsos pastores. “¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? … No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia … He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré … Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor” (Ezequiel 34:2, 4–15).
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Juan 21:15-17, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Apacienta a Mis Ovejas”.
1 Pedro 5:2–4
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”.
Salmo 78:72
“Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, los pastoreó con la pericia de sus manos”.
Hechos 20:28
“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre”.
1 Timoteo 4:16
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.
Ezequiel 34:2
“ … ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?”.
Pregunta de estudio
P: Puesto que el Señor conoce a cada oveja por su nombre y dio Su vida por ellas, ¿por qué Él encarga su alimentación diaria, su cuidado y su protección a otros pastores que podrían ser incapaces o inconsistentes para llevar a cabo estas tareas tan importantes?
R: En el Nuevo Testamento, Dios establece requisitos detallados para quienes desean ser pastores de Su rebaño. Pedro fue el discípulo a quien Jesús ordenó: “Apacienta mis corderos”, “Apacienta [cuida] a mis ovejas” y “Apacienta a mis ovejas”. Pedro fue también quien registró las instrucciones precisas de Dios para los pastores de Su rebaño.
“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 Pedro 5:1–4).
En la Epístola a Tito, Pablo enumera más requisitos para quienes han de pastorear a otros: “el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo” (Tito 1:6–8).
Sin embargo, como todos tenemos una naturaleza pecaminosa, nadie que sirva como pastor auxiliar representará a la perfección al Pastor Supremo en todo momento. Debido a Su gran amor por Sus ovejas, Dios exigirá un nivel más alto a quienes las guían. Santiago aborda esta tremenda responsabilidad que recae sobre los pastores auxiliares: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Santiago 3:1).
Para estudiar más a fondo
Puedes aprender más sobre el mandamiento Apacienta a Mis Ovejas en el libro Mandamientos de Cristo: Serie 7.






