Los Mandamientos de Cristo

Pide, Busca y Llama

¿Dónde se encuentra este Mandamiento?

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.

Mateo 7:7–8

Cómo aplicar este Mandamiento

¿Alguna vez te has preguntado cómo orar? ¿O te parece que Dios tarda en responder a tus oraciones? ¡El mandato de Cristo de “Pide, Busca y Llama” contiene numerosas promesas de que Dios responderá a la oración! Nos da esperanza, nos anima a no rendirnos y nos ofrece pasos prácticos sobre cómo orar como creyentes.

Es fácil caer en la trampa de volvernos egocéntricos cuando oramos. Esto puede incluso hacer que nuestras oraciones pierdan su eficacia. Sin embargo, en Lucas 11, Jesús destaca un propósito aún mayor para la oración… ¡las necesidades de los demás! Centrarnos en las necesidades de los demás no solo nos aleja de nosotros mismos, sino que también nos brinda la oportunidad de que Dios nos utilice en la vida de los demás.

Dios desea mostrar Su poder respondiendo a la oración cuando oramos de acuerdo con Su Palabra. Ya sea por una necesidad personal o por la de otra persona, es nuestro privilegio y nuestra responsabilidad orar. Y como nuestro Padre Celestial, Dios se complace en satisfacer las necesidades de Sus hijos a medida que nos volvemos más dependientes de Él en la oración.

Versículos Bíblicos para Meditar

Además de meditar sobre Mateo 7:7-8, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Pide, Busca y Llama”.

Mateo 7:9–11

“¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”.

Santiago 4:3–4

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.

Juan 14:14

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.

Salmo 81:10

“Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre tu boca, y yo la llenaré”.

Salmo 34:10

“Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien”.

Pregunta de estudio

P: ¿Por qué prometió Dios liberar a Su pueblo de la esclavitud de Egipto para después llevarlos al desierto sin agua ni comida?

R: Dios es amor y el amor se profundiza por íntima comunión. Cuando Dios guió a la nación de Israel al desierto, quiso que sus carencias los acercaran a Él con el fin de tener una comunión íntima. (Ver Deuteronomio 8:2). Durante sus 40 años en el desierto, Dios satisfizo continuamente sus necesidades mientras ellos confiaban en Él. Cuando Dios les proporcionó alimento al pueblo, le dijo a Moisés que quería que supieran “… que yo soy Jehová vuestro Dios” (Éxodo 16:11–12). Dios también demostró Su poder y Su provisión al hacer que sus vestidos y zapatos no se desgastaran ni les quedaran pequeños. (Ver Deuteronomio 8:4).

El principal desafío de Dios con la nación de Israel era mantener su enfoque y atención en Él. Les advirtió que “no lo olvidaran” e incluso lamentó el hecho de que se volverían orgullosos y “ya no lo necesitarían” después de que construyeran casas, acumularan posesiones y tuvieran cubiertas todas sus necesidades físicas. (Ver Deuteronomio 8:11–14).

De forma similar, Dios desea comunión con cada uno de nosotros y quiere que dependamos de Él para todo lo que necesitamos. Nos exhorta a contarle cada detalle de nuestras necesidades mediante una oración sincera y agradecida. (Ver Filipenses 4:6). Cuando experimentamos necesidades, Dios quiere que nuestros corazones se vuelvan hacia Él, reconociendo nuestra necesidad de Su intervención. Clamar a Dios en oración ferviente demuestra nuestra rendición incondicional ante Él, implica una súplica por Su misericordia infinita en nuestras vidas y también revela nuestra confianza en un poder mayor que nosotros mismos.

Al seguir la instrucción bíblica de pide, busca y llama, no solo experimentaremos la provisión de Dios para todas nuestras necesidades, sino que también disfrutaremos de la comunión de una relación de amor cada vez más profunda con Dios, a medida que nuestros corazones se vuelvan hacia Él.

Para estudiar más a fondo

Para aprender y profundizar más sobre el mandamiento Pide, Busca y Llama, te recomendamos adquirir la libreta de “Los Mandamientos de Cristo: Serie 3”.

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