Los Mandamientos de Cristo

Permanece en Mí

¿Dónde se encuentra este Mandamiento?

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.

Juan 15:4–5

Cómo aplicar este Mandamiento

El mandamiento de Cristo Permanece en Mí refleja precisamente lo que Dios intenta transmitirnos a través de cada mandamiento que nos ha dado: una relación con Jesús.

No basta con que un creyente simplemente conozca a Cristo y lo que Él ha hecho por nosotros. Si deseamos crecer en nuestra relación con el Señor, Cristo debe ser la fuente misma de nuestra vida y el poder para cumplir cada mandamiento. Cuanto más aprendamos a depender totalmente de Cristo como nuestra fuente de vida, ¡más cumplirá Él Su voluntad en nosotros y a través de nosotros! Este es el secreto para vivir la vida cristiana: ¡que Cristo viva y actúe como Señor en la vida del creyente!

Sin la vida de Jesús en nuestro interior y sin el poder y la capacidad que provienen de esa vida, es imposible cumplir los mandamientos de Cristo. Es cuando los creyentes ceden por completo el control del derecho a vivir y dirigir su propia vida como ellos quieren, que Cristo, a través del poder de Su Espíritu Santo, puede empezar a tomar el control total y llevar a cabo Su voluntad en ellos. La vida cristiana no consiste en esforzarse más; ¡consiste en reconocer nuestra total incapacidad y aceptar la capacidad de Cristo a través del poder de Su Espíritu!

Versículos Bíblicos para Meditar

Además de meditar sobre Juan 15:4–5, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Permanece en Mí”.

1 Corintios 1:30

“Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención:”

Exodo 20:1–6

“Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:  Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”

Juan 15:3

“Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”.

Salmo 119:9

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”.

2 Corintios 10:5

“Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

Juan 15:7

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”.

Salmo 1:1–3

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”.

Mateo 6:21

“Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.

Juan 14:21–23

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”.

Pregunta de estudio

P: ¿De qué manera Jesús nos revela quién es Él de una forma más profunda cuando permanecemos en Él?

R: Después de la resurrección de Jesús, Él se encontró con dos discípulos en el camino a Emaús, pero los discípulos no reconocieron quién era. Mientras caminaban juntos, Jesús les preguntó por qué estaban tan tristes. Los discípulos le explicaron que la razón por la que estaban abatidos era porque Jesús había sido crucificado. Luego, según Lucas 24:27, Jesús, “comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas”, les explicó lo que en las Escrituras se refería a Él.

Al llegar a Emaús, Jesús parecía que iba a seguir Su camino sin ellos, pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado”. Cuando los tres se sentaron a comer juntos, Jesús bendijo el pan, lo partió y se los dio. En ese momento, el relato cuenta que “les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista”. Los discípulos se maravillaron de que sus corazones hubieran “ardido dentro de ellos” cuando Cristo había hablado con ellos y les había explicado las Escrituras durante el camino que habían recorrido juntos.

Vemos en este relato que los discípulos no solo escucharon con atención las palabras de Jesús, sino que luego le pidieron con fervor que permaneciera con ellos. En el mandato de Cristo “Permanece en Mí”, vemos el deseo de Cristo de que permanezcamos en Él y Él en nosotros. Como cristianos, cuando empapamos nuestra vida de la Palabra de Dios y permanecemos en Cristo, Él nos revela cada vez más de sí mismo, de forma muy similar a como se dio a conocer a aquellos dos discípulos en el camino a Emaús. (Ver Lucas 24:13-35).

Para estudiar más a fondo

Más recursos sobre los Mandamientos de CristO

Separador de los Mandamientos de Cristo

Separador de los Mandamientos de Cristo

$10.00

El Poder del Reino Viviente

$70.00

Guia de Bolsillo de los Mandamientos de Cristo

$70.00

49 Secretos de Poder para Vivir

$350.00

Los Mandamientos de Cristo: Serie 1 – 7

$1,400.00