Los Mandamientos de Cristo
Honra el Matrimonio


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”.
Mateo 19:4–6
Cómo aplicar este Mandamiento
El matrimonio es un pacto de sangre en el cual Dios une un hombre y una mujer para ser una sola carne de manera que sean capaces de levantar generaciones piadosas. En la discusión que propició este mandamiento, Jesús enfocó la atención en el origen del matrimonio.
En el pacto original de Dios para el matrimonio, Él hizo que un profundo sueño viniera sobre Adán. Luego tomó de un hueso de Adán (en el cual la sangre se fabrica) y formó a Eva. Entonces Adán dijo: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Génesis 2:23). La solemnidad y seriedad de un pacto de sangre, es ilustrado en el pacto de sangre de Dios con Abraham. Él le dijo a Abraham que dividiera varios animales en dos y pusiera las partes una frente a la otra. Entonces Dios hizo que un profundo sueño viniera sobre Abraham mientras Él “pasaba por entre los animales divididos. En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram . . .” (Génesis 15:9-17).
El pacto matrimonial es deshonrado cuando una de las partes, mantiene un deleite secreto en alguna otra persona. Una relación de pacto no tolerará ningún deleite rival.
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Mateo 19:4–6, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Honra el Matrimonio”.
Efesios 5:31–33
“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”.
1 Corintios 7:10–13
“Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone”.
Malaquías 2:16
“Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales”.
Pregunta de estudio
P: Ya que Dios estableció que el matrimonio sea una unión de por vida entre un hombre y una mujer, ¿por qué permitió el divorcio en la ley de Moisés? (Ver Deuteronomio 24:1-2).
R: El Antiguo Testamento sostiene un estándar muy elevado para la permanencia del matrimonio y exige grave castigo para cualquiera que lo viola (Ver Deuteronomio 22:22, 28–29). Sin embargo, en Deuteronomio 24:1, la Ley permite divorciarse de una esposa que sea “impura”. La palabra Hebrea traducida indecente significa “desnudez” o “vergüenza”. Este único pasaje fue resaltado por los fariseos, y hubo mucha discusión en cuanto a porqué era permisible bajo este antecedente.
Cuando Jesús habló de la permanencia del matrimonio, ellos lo probaron con la pregunta: “¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así” (Mateo 19:7-8). No solo la institución original del matrimonio, tal y como se registra en Génesis 2:24, establece su permanencia, sino que el mandamiento de Cristo afirma claramente que, aunque se tolerara en aquel momento, el divorcio contradice el orden de la naturaleza y de Dios.
El matrimonio es un modelo bíblico de la relación de Cristo con la Iglesia: Jesús es el Esposo y los creyentes son la Esposa. Jesús fue enviado por Su Padre celestial para ganarse nuestros corazones pagando el “precio de la novia”, que fue Su muerte en la cruz. Su unión inquebrantable con los creyentes se refleja en Su diseño para la permanencia del matrimonio.
Para estudiar más a fondo
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