Los Mandamientos de Cristo

Sé un Siervo de Todos

¿Dónde se encuentra este Mandamiento?

“Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

Mateo 20:26–28

Cómo aplicar este Mandamiento

No está mal el desear grandeza, si la deseamos para el beneficio de aquellos a quienes estamos sirviendo. Dios advierte: “¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques” (Jeremías 45:5). El mandamiento de Cristo no condena la grandeza; está, de hecho, informándonos cómo alcanzarla.

Dios le dio a José un sentido de grandeza futura, cuando le hizo soñar que sus hermanos e incluso sus padres un día se inclinarían ante él. Este deseo de grandeza, fue refinado por Dios entre tanto que José aprendía a servir a otros, mientras fue un esclavo y prisionero.

Aquel que aspira a la grandeza debería ser un ministrador, y aquel que quiera ser el primero (jefe) debe ser un siervo (Ver Mateo 20:26-27). En este pasaje, la palabra griega traducida servidor es diakonos. Ésta denota “uno que ejecuta los mandatos de otro” y “un mesero (en la mesa o en otras labores domésticas).” Un derivado de esta palabra es usado para describir la misión de Jesús: “como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28).

En Mateo 20:27, la palabra siervo es duolos y significa “esclavo, uno que está en relación permanente de servidumbre para con otros”. Pablo se refería a sí mismo como un siervo esclavo del Señor Jesucristo. Esto es; duoloses, fieles en gran manera; entonces Jesucristo dirá: “Bien, buen siervo y fiel” (Mateo 25:21).

Versículos Bíblicos para Meditar

Además de meditar sobre Mateo 20:26–28, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Sé un Siervo de Todos”.

Mateo 23:12

“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

Filipenses 2:5–9

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”.

1 Pedro 5:6

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”.

Mateo 10:42

“Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa”.

Pregunta de estudio

P: ¿Cómo superó José la misma tentación que derrotó a Sansón, David y Salomón?

R: Entre los hombres enlistados en el “Salón de la Fama” de Dios, se encuentran Sansón, David, Salomón y José (Ver Hebreos 11). Los primeros tres fallaron moralmente y pagaron un alto precio por su pecado, pero José no sucumbió a la tentación. ¿Qué marcó la diferencia?

Sansón tenía el corazón de un hombre fuerte y empezó a confiar en su propia fuerza para salir de los apuros, en lugar de confiar en el Señor. David tenía el corazón de un pastor y, aunque un pastor tiene muchas cualidades admirables, empezó a centrarse en sus propias necesidades y no en las del rebaño. Salomón tenía el corazón de un líder, pero se volvió demasiado seguro de sí mismo y empezó a basarse en su propio razonamiento para decidir entre lo correcto y lo incorrecto.

José, sin embargo, se mantuvo puro a pesar de que fue sometido a fuertes tentaciones y podría haber recurrido a numerosas excusas para justificar la inmoralidad. Sufrió el rechazo de sus hermanos, fue separado de unos padres piadosos, vendido como esclavo, llevado a un país pagano y rodeado de influencias mundanas, y fue perseguido sin tregua por una mujer manipuladora.

No obstante, José aceptó sus circunstancias como provenientes del Señor, y puso todo su corazón en servir a su amo. La mano de bendición de Dios estaba sobre él, y por tanto, todo lo que José hizo fue prosperado. Como resultado, le fue confiada más y más autoridad. Finalmente, Egipto y muchas naciones vecinas, incluida la incipiente nación de Israel, se salvaron de una hambruna devastadora porque José tenía un corazón de siervo. Él visualizó sus responsabilidades como una confianza sagrada tanto para su amo como para el Dios a quien servía.

Cuando la mujer de su señor lo tentó para que pecara con ella, la respuesta inmediata de José fue darse cuenta de que ese pecado arruinaría su productividad, lo cual es el factor clave para ser un siervo eficaz. Por eso, José le dijo: “… He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa [no se preocupa por nada], y ha puesto en mi mano todo lo que tiene… ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:8-9).

Nunca entenderemos ni experimentaremos la verdadera naturaleza de la grandeza hasta que sepamos lo que significa ser un siervo del Señor y lo que es tener un corazón de siervo para con otros. Debemos esforzarnos por servir de tal manera que algún día oigamos estas palabras de nuestro Padre Celestial: “¡Bien, buen siervo y fiel!” (Ver Mateo 25:21, 23).

Para estudiar más a fondo

Para aprender y profundizar más sobre el mandamiento Sé un Siervo de Todos, te recomendamos adquirir la libreta de “Los Mandamientos de Cristo: Serie 5”.

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