Los Mandamientos de Cristo
Ve con Tus Ofensores


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano”.
Mateo 18:15–17
Cómo aplicar este Mandamiento
En un mandamiento previo, Jesús dijo: “Si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti . . . reconcíliate primero con tu hermano” (Mateo 5:23-24). Este mandamiento trata con la otra parte en un conflicto: “si tu hermano peca contra ti, ve . . .has ganado a tu hermano” (Mateo 18:15).
En ambos casos, se nos manda a tomar la iniciativa. En el primer caso, debemos ir a fin de limpiar nuestra conciencia y restaurar el compañerismo con un hermano ofendido. En el segundo caso, debemos ayudar a un hermano ofensor a limpiar su conciencia y restaurar el compañerismo con nosotros. Nuestra inclinación natural cuando somos ofendidos por otro creyente, es esperar a que el ofensor venga y arregle las cosas con nosotros. Mientras tanto, podemos tratar de perdonar al ofensor y retraer sentimientos de ira y amargura.
El problema con este enfoque es que “ningún hombre puede domar la lengua” (Santiago 3:8). Nosotros no podemos detener las heridas de nuestros corazones saliendo de nuestras bocas, especialmente cuando un amigo nos pregunta qué es lo que nos molesta, o cuando alguien nos habla de aquel que nos hirió. Cuando les decimos acerca de la ofensa, violamos el mandamiento de ir y decirle a nuestro ofensor su falta “estando tú y él solos”.
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Mateo 18:15, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Ve con Tus Ofensores”.
Proverbios 25:9–10
“Trata tu causa con tu compañero, y no descubras el secreto a otro, no sea que te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse”.
Gálatas 6:1
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”.
Lucas 17:3
“Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale”.
Romanos 2:4
“¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”.
Hebreos 12:14–15
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.
Romanos 5:8
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.
Pregunta de estudio
P: Si el mandamiento es hablar la ofensa solo con el ofensor, ¿por qué Pablo habló de la ofensa de Pedro enfrente de un grupo de personas, y también le dijo a la iglesia acerca de la ofensa de Demas? (Ver Gálatas 2:14, 2 Timoteo 4:10).
R: Cuando un pecado es cometido de forma que afecta a todo un grupo, la cabeza del grupo debe ser notificada, del mismo modo que la cabeza debe ser alertada acerca de una infección en una parte del cuerpo, de forma que puedan tomarse acciones apropiadas para tratar con ello y prevenir que se propague por todo el cuerpo.
Esto es consistente con las instrucciones que Pablo dio a Timoteo acerca de los líderes de la iglesia: “Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Timoteo 5:19-20).
“Reprender delante de todos” es lo que Pablo hizo con Pedro en el asunto de la separación: “Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión” (Gálatas 2:11–12).
Pablo continuó explicando cómo la hipocresía de Pedro había desviado a otros cristianos judíos e incluso a Bernabé. Dado que la falta de Pedro había afectado a todo un grupo, era necesario reprenderlo públicamente. Dios utilizó la voz de Pablo para advertir a los demás de que no cayeran en la misma trampa. Existen suficientes testigos para verificar la necesidad de reprensiones públicas, podemos asumir que Demas fue advertido por Pablo y otros testigos a no amar al mundo. Por tanto, Pablo escribió: “porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica” (2 Timoteo 4:10).
Es crucial que distingamos entre los diferentes tipos de faltas para determinar la reprensión más eficaz en cada situación. En cualquier caso, nuestra responsabilidad es examinar primero nuestras propias vidas según Mateo 7:5: “… saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”.
Para estudiar más a fondo
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