Los Mandamientos de Cristo

Ora por los Obreros

¿Dónde se encuentra este Mandamiento?

Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.  Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”.

Mateo 9:37–38

Cómo aplicar este Mandamiento

El mandamiento no es ir a los campos, sino orar que el Señor de la mies envíe obreros a Su mies. Este mandamiento es la segunda fase en una serie de tres partes. La primera fase es mirar la cosecha. (Ver Juan 4:35). La segunda fase es orar por los obreros, y la tercera fase es ir (Ver Mateo 10:5-6). En preparación para este mandamiento, Jesús había dicho a Sus discípulos, “¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Juan 4:35).

Este mandamiento es una clara indicación de que la obra de Dios en el mundo es en respuesta a las oraciones de Su pueblo, en consecuencia enfatizando el poder e importancia de la oración ferviente y efectiva de las personas justas. (Ver Santiago 5:16).

Versículos Bíblicos para Meditar

Además de meditar sobre Mateo 9:37–38, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Ora por los Obreros”.

Juan 4:35–36

“¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega”.

1 Corintios 3:9

“Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”.

Juan 9:4

“Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar”.

Lucas 4:18–19

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor”.

Romanos 10:14–15

“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”.

Pregunta de estudio

P: Cuando la nación de Israel pecaba, tenían que ofrecer un becerro como ofrenda de expiación. Cuando el sacerdote pecaba, también tenía que ofrecer un becerro para su expiación. Sin embargo, cuando el rey de Israel pecaba, solo se requería que ofreciera un macho cabrío. ¿Por qué la ofrenda por un sacerdote tenía que ser mucho más grande que la ofrenda por un rey? (Ver Levítico 4:3–23).

R: El profeta Ezequiel nos ayuda a comprender por qué el pecado de un sacerdote se consideraba mucho más grave que el de un rey y por qué la ley de los sacrificios exigía un sacrificio mayor. “… ¡Ay de los pastores [sacerdotes] de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños [Israel]? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. …Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas … ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida” (Ezequiel 34:2-10).

El rey era el principal responsable del bienestar físico de la nación. Sin embargo, los sacerdotes se encargaban de supervisar la vida espiritual del pueblo. Tanto en aquel entonces como hoy en día, Dios exige un mayor nivel de responsabilidad a quienes tienen a su cargo el bienestar espiritual de los demás. (Ver Hebreos 13:17) . Por ello, Dios consideró que la gravedad de la culpa de los sacerdotes era equivalente a la culpa de toda la nación y exigió a los sacerdotes que ofrecieran el mismo sacrificio que se requería para expiar los pecados de toda la nación.

La principal razón por la que los sacerdotes de Israel fueron reprendidos por Dios es que no demostraron un corazón de pastor al supervisar al pueblo, sino que buscaron satisfacer sus propias necesidades y deseos. Es importante que cada uno de nosotros desarrolle un corazón de pastor que esté atento y sea sensible a las necesidades espirituales de las “ovejas” que Dios ha puesto a nuestro cuidado. También debemos ver, tal como lo hizo Jesús, a las multitudes de “ovejas” que carecen de pastor y pedirle a Dios que envíe obreros que les presenten al Buen Pastor, quien puede salvarlas de sus pecados.

Para estudiar más a fondo

Para aprender y profundizar más sobre el mandamiento Ora por los Obreros, te recomendamos adquirir la libreta de “Los Mandamientos de Cristo: Serie 3”.

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