Los Mandamientos de Cristo
Ama a Tus Enemigos


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”.
Mateo 5:43–45
Cómo aplicar este Mandamiento
¡Es difícil imaginar que Dios pudiera amarnos cuando éramos Sus enemigos! Pero es precisamente esta verdad la que puede motivarnos a cumplir el mandamiento: Ama a Tus Enemigos. Si no reconocemos que éramos enemigos de Dios, tendremos pocas razones para amar a nuestros enemigos.
¿Por qué? Porque siempre nos veremos a nosotros mismos como mejores que ellos. Solo cuando reconozcamos que nuestros enemigos tienen la misma necesidad de Cristo que nosotros, podremos humillarnos y amarlos incondicionalmente con el mismo amor con el que Cristo nos ha amado.
¡El amor de Jesús es exactamente lo que nuestros enemigos necesitan; demostrado a través de quienes lo han experimentado personalmente! Es un privilegio para los creyentes ser un canal de ese mismo amor que los ha salvado y redimido. ¡Es este amor el que tiene el poder de llevar a nuestros enemigos a Jesús y darles nueva vida en Él!
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Mateo 5:44–45, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Ama a Tus enemigos”.
Romanos 12:14, 18–21
“Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.…Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”.
1 Pedro 3:8–9
“…amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo”.
Mateo 5:9
“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.
Lucas 6:35
“Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos”.
Pregunta de estudio
P: Si tenemos que honrar al rey y amar a nuestros enemigos, ¿por qué pidió Elías que descendiera fuego del cielo y consumiera a los 102 soldados a quienes había mandado el rey de Israel para arrestarlo, mientras que Eliseo dirigió al rey de Israel a que diera la bienvenida y alimentara al gran ejército de soldados a quienes el rey de Siria había mandado para arrestarlo? (Ver 2 Reyes 1, 6:8–23).
R: La Escritura promete: “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él” (Proverbios 16:7). Sin embargo, cuando nuestros caminos no agradan al Señor, frecuentemente suscitará enemigos para oprimirnos y volvernos a Él.
Esta fue la práctica continua de Dios con la nación de Israel. Cuando ellos lo abandonaron y adoraron a otros dioses, Él levantó naciones para que les hicieran guerra (ver Jueces 2:14). En otras ocasiones, Dios levantó profetas y jueces a quienes dio poder sobrenatural para traer juicio sobre Su pueblo.
En el caso de Elías, el rey cuyos soldados fueron a arrestarlo, fue el malvado rey Ocozías, quien sirvió a Baal y “provocó a ira a Jehová Dios de Israel” (1 Reyes 22:53). Al pedir que descendiera fuego del cielo sobre ellos, Elías fue el ministro del juicio de Dios para el rey y para la nación que se había vuelto de su Dios.
Por otro lado, en los días de Eliseo, la nación siria fue usada por Dios para afligir a Israel. Por tanto, cuando el rey de siria envió “un gran ejército” para arrestar a Eliseo por revelar su estrategia secreta a Joram, el rey de Israel, Eliseo pidió a Dios que los hiriera con ceguera temporal y entonces los condujo al rey Joram. El rey quería matarlos, pero Eliseo le instruyó a darles un banquete y enviarlos de regreso al rey de Siria.
El resultado fue que “nunca más vinieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel” (2 Reyes 6:23). Esto confirma la sabiduría de este mandamiento y la instrucción de la Escritura: “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:20-21).
Para estudiar más a fondo
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