Los Mandamientos de Cristo
Guarda Mis Mandamientos


¿Dónde se encuentra este Mandamiento?
“Si me amáis, guardad mis mandamientos”.
Juan 14:15
Cómo aplicar este Mandamiento
La misma palabra es usada para describir el cuidado que el carcelero filipense, tenía que ejercer a fin de guardar a Pablo y a Silas a salvo y asegurarse de que no escaparan. Cuando el carcelero pensó que ellos habían escapado, tomó su espada para matarse (Ver Hechos 16:16-34).
Durante la época de los barcos impulsados por los vientos, los navegantes usarían la frase: “guardando las estrellas.” Ésta significaba que ellos usarían las estrellas para trazar un curso a través del océano. Así es precisamente como los mandamientos de Cristo han de ser usados: trazar un curso a través de la vida a fin de llegar a salvo y exitosamente a un destino. La diferencia entre “guardar” y “hacer” los mandamientos es visto en pasajes como este: “Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra . . .” (Levítico 20:8).
La mejor forma de guardar los mandamientos de Jesucristo delante de nuestros ojos es memorizarlos y meditar en ellos hasta que estén injertados en nuestras almas. Cuando los mandamientos se conviertan en una parte viviente de la mente, voluntad y emociones, habremos alcanzado la meta de Juan 15:7: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”.
Se le ordenó a Josué que meditara en la Ley de Dios “día y noche” para que pudiera tener éxito (ver Josué 1:8), y el salmista afirmó que la persona que es verdaderamente bendecida por Dios es aquella que medita en Su Ley de día y de noche: “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará” (Salmo 1:2-3). Meditar en los mandamientos de Cristo de noche, no es realmente posible a menos que estén en nuestros corazones y mentes.
Versículos Bíblicos para Meditar
Además de meditar sobre Juan 14:15, la reflexión sobre los versículos que se presentan a continuación te permitirá profundizar y comprender mejor el mandamiento de Cristo: “Guarda Mis Mandamientos”.
Juan 14:21 “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”.
Deuteronomio 6:6–7 “ Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”.
Josue 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.
Juan 15:10–11 “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”.
1 Juan 2:3–5 “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él”.
Pregunta de estudio
P: La Ley del Antiguo Testamento es una carga debido a que nosotros no tenemos el poder para obedecerla; sin embargo, Cristo vino a liberarnos de la maldición y la carga de la Ley. ¿Entonces Sus mandamientos, los cuales reafirman la ley, no nos ponen una carga otra vez? (Ver Gálatas 3:13 y 4:4–5).
R: El mismo Dios que dio Su Ley a Moisés dio Sus mandamientos a Jesús. Cada uno tenía un propósito diferente. La Ley de Moisés era nuestro “ayo para traernos a Cristo” (Gálatas 3:24). Ésta trajo esclavitud y convicción debido a nuestra falta de habilidad para guardarla; por tanto, era una sentencia de muerte sobre nosotros.
Pero luego Cristo cumplió la Ley; nos redimió de su maldición, y nos dio fe y gracia para guardar Sus mandamientos. “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios . . . En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos” (1 Juan 5:1-2).
En el nuevo pacto con Cristo, tenemos toda la gracia que necesitamos para vivir los mandamientos de Jesús. Aunque somos libres en Cristo, no debemos utilizar nuestra libertad para satisfacer los deseos de nuestra carne, sino para servirnos unos a otros con amor (Ver Gálatas 3:23-27, 4:5, 5:13-16).
Los mandamientos de Cristo son en realidad, formas de amar a Dios y amarnos unos a otros. Juan armoniza la Ley de Moisés y los mandamientos de Jesucristo cuando escribe: “Y ahora te ruego . . . no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros. Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio” (2 Juan 5-6).
Para estudiar más a fondo
Para aprender y profundizar más sobre el mandamiento Guarda Mis Mandamientos, te recomendamos adquirir la libreta de “Los Mandamientos de Cristo: Serie 7”.






