Perdón

vs. Amargura

Borrar la cuenta de los que me han ofendido y permitirle a Dios amarlos a través de mí

Versículo clave

“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

Efesios 4:32

La definición práctica del perdón es “borrar la cuenta de los que me han ofendido y permitirle a Dios amarlos a través de mí”. En un mundo lleno de pecado y conflicto, las ofensas son inevitables. Una clave que Dios nos da para la unidad es el perdón. Perdonar no significa ignorar el pecado del ofensor o renunciar a las consecuencias. Sin embargo, sí significa tomar la decisión consciente de dejar ir cualquier sentimiento de rencor o venganza hacia quien te ha ofendido. Independientemente de si se arrepiente o no, tú eliges perdonarlo, borrando así la cuenta de su ofensa contra ti. “Borrar la cuenta” significa que eliges olvidar su ofensa y amarlo con la ayuda de Dios, a pesar del dolor que te causó.

Cuando reconocemos nuestros pecados contra Dios, Él promete: “si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos”. (Isaías 1:18).

Cuando no perdonamos a los demás, la amargura se arraiga profundamente en nuestras vidas y, con el tiempo, produce malos frutos que contaminarán a muchos.
(Ver Hebreos 12:14–15).

Lo contrario del perdón es la amargura. Cuando alguien te hace daño, la respuesta natural es vengarse o hacerle daño. Quieres que pague por lo que ha hecho. Puede que le respondas con palabras o acciones airadas. Tal vez lo evites. Quizás no le digas nada, dándole el “trato silencioso”. Puede que se lo cuentes a otros, con la esperanza de que ellos también se vuelvan contra tu ofensor. Todas estas respuestas son formas de amargura, que surgen de un corazón que no perdona. Con esas reacciones, te estás poniendo en el lugar de Dios y actuando como juez de tus ofensores, ¡decidiendo y ejecutando sus castigos! Dios quiere que confíes en Él como Juez. En lugar de reaccionar, busca satisfacer las necesidades de quienes te han hecho daño. No puedes evitar las injusticias, pero puedes saber que, cuando ocurran, Dios te dará la capacidad de responder con perdón y no con venganza o rechazo.

Preguntas de Evaluación

  • ¿Me he propuesto en mi corazón confiar en Dios en todo momento, incluso cuando alguien me hace daño?
  • ¿Pienso que perdonar a quien me ha ofendido le animará a volver a hacer el mal, o confío en que Dios se ocupará de él?
  • ¿Deseo en mi interior que quienes me han ofendido sean castigados, o pido sinceramente en mis oraciones por su restauración?
  • ¿Albergo alguna actitud negativa hacia los demás a causa de heridas del pasado sin resolver?
  • ¿He buscado formas de hacer el bien a quienes me han hecho daño?
  • Cuando un creyente me ofende, ¿entiendo que el perdón es esencial para la unidad en el Cuerpo de Cristo?
  • ¿Hay alguien que pueda decir que le ofendí y nunca intenté reconciliarme con él?
  • ¿Oro humildemente para que Dios me conceda la gracia de admitir mis errores y pedir perdón a los demás?

“El que no puede perdonar a los demás rompe el puente por el que él mismo debe pasar, pues todo hombre necesita ser perdonado”.

Thomas Fuller

La transformación se produce cuando contemplamos al Señor y nos sometemos a la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). Al ver el carácter de Dios a través de los testimonios de las Escrituras, crecemos en nuestra comprensión y obediencia a Su Palabra. Aquí hay diez aspectos de Perdón con versículos de apoyo que se encuentran en la Palabra de Dios.

Dios me capacita para:

K

Borrar la cuenta.

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete”. Mateo 18:21–22

K

Pedir perdón.

“Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres”. Hechos 24:16

K

Invertir mis tesoros.

“No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”. Romanos 12:19–21

K

Darle gracias en el sufrimiento.

“Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado”. 1 Pedro 4:14

K

Reconocer mi pecado.

“Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio”. Salmo 51:3–4

K

Pasar por alto las ofensas.

“La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa”. Proverbios 19:11

K

Ser rápido para perdonar.

“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. Efesios 4:26

“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas”. Marcos 11:25

K

No buscar venganza.

“Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos”.
1 Tesalonicenses 5:15

K

Responder con amabilidad a quienes me hacen daño.

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. Colosenses 3:12–13

K

Esforzarme por la unidad.

“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”. Romanos 12:18

“Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación”. Romanos 14:19

Perdón en la Biblia

La respuesta inesperada de José a sus hermanos

“Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón”.

Génesis 50:19–21

A través de circunstancias milagrosas, el joven esclavo hebreo José se convirtió en gobernante de toda la tierra de Egipto, solo superado por el faraón. José siguió las instrucciones de Dios y almacenó sabiamente el grano antes de que comenzara la hambruna profetizada. Cuando la hambruna se extendió por toda la tierra, un grupo de diez extranjeros llegó y se postró ante José, solicitando comprar grano. José los reconoció de inmediato. ¡Estos hombres eran sus medio hermanos mayores! Más de veinte años antes, lo habían arrojado a un pozo y lo habían vendido sin piedad como esclavo. José decidió aún no revelar su identidad, y sus hermanos se marcharon de Egipto con su compra de grano. Llegó el día en que las provisiones de comida de los hermanos se agotaron de nuevo. Hicieron un segundo viaje a Egipto. Esta vez, para poner a prueba su arrepentimiento, José escondió su copa de plata en el saco de grano del hermano menor, Benjamín. Cuando encontraron la copa, uno de los hermanos mayores suplicó que le castigaran a él en lugar de a Benjamín. José, al ver el cambio en sus corazones, no pudo contener las lágrimas. Después de ordenar a todos los egipcios que salieran de la habitación, José lloró en voz alta. ¿Qué les diría a sus hermanos? ¿Buscaría venganza y decidiría castigar a sus ofensores? ¿O actuaría con bondad hacia aquellos que le habían hecho daño?

Manifestado en la naturaleza

Oveja

Las ovejas se recuperan rápidamente de las adversidades. Soportan el sufrimiento y la aflicción sin vengarse ni emitir ningún sonido. Las heridas de las ovejas se curan muy rápidamente gracias a la especial capacidad coagulante de su sangre.

Para niños

Currículo Ilustrado de Carácter Bíblico

El Currículo Ilustrado de Carácter Bíblico utiliza ejemplos de la vida de hombres y mujeres de la Biblia cuyo caminar con Dios dio como resultado buen carácter o cuya falta de fe produjo mal carácter. A través de este estudio, los niños se sienten motivados tanto a pedir perdón cuando han hecho algo malo como a demostrar el amor de Dios perdonando a quienes les han ofendido.

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Página para Colorear

Manualidad o Actividad

Definiciones de Carácter

“Si sufres la injusticia de un hombre malo, perdónalo para que no haya dos hombres malos”.

San Agustín

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