Versículo clave
“Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos”.
1 Tesalonicenses 2:7
La definición práctica de benignidad es “mostrar interés y cuidado personal en la satisfacción de las necesidades de otros”. La benignidad se basa en varias cualidades diferentes del carácter. Una persona debe primero experimentar el amor de Dios por sí misma y darse cuenta del amor de Dios por los demás. Después del amor, estar alerta permite reconocer las necesidades que le rodean. La vigilancia requiere sabiduría para discernir hasta qué punto es apropiado involucrarse. La sabiduría allana el camino para que la compasión empatice con las necesidades de una persona y tome las medidas necesarias. La benignidad es el toque final, que consiste en llevar a cabo el acto de compasión de una manera amable y considerada. Sin benignidad, las intenciones amorosas de una persona pueden causar más daño que bien. Por el contrario, a medida que experimentas la ternura de Dios en tu vida, Él te ayudará a ministrar con benignidad a los demás en Su nombre. “el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2 Corintios 1:4).
Dios anhela cuidar de nosotros como una gallina cuida de sus polluelos. (Ver Mateo 23:37).
Satanás es como un ladrón cruel que no se preocupa por los demás. “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).
Lo contrario de la benignidad es la aspereza. Sin amor, careceremos de benignidad. Los motivos egoístas, las prioridades equivocadas y una perspectiva limitada pueden llevar a una persona a exigir con dureza y a “atropellar” a los demás para lograr sus objetivos. ¡Cuidado! Si esta actitud se infiltra en tus pensamientos o acciones, recuerda que un “hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar” (Proverbios 18:19). No exijas lo que quieres de manera grosera a costa de los demás. Pídele a Dios que te ayude a ver más allá de ti mismo y a percibir las necesidades de los demás, y que reemplace tu dureza con Su amor y bondad. “Entonces volviéndose él [Jesús], los reprendió [los discípulos], diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas…” (Lucas 9:55-56).
Preguntas de Evaluación
- ¿Qué puedo aprender de las heridas del pasado en mi vida que me ayuden a saber cómo ser más amable con los demás ahora?
- ¿Hablo negativamente de aquellos con quienes tengo conflictos?
- ¿Tengo cuidado de hablar con un tono suave y dar respuestas amables para no ofender ni desanimar a los demás?
- ¿He tratado de comprender a los demás y sus necesidades más profundas?
- Cuando los demás asumen que estoy disponible para sus propósitos, ¿reacciono molesto porque no me preguntaron primero?
- ¿Tengo en cuenta los sentimientos de los demás y cómo mis decisiones pueden afectarles?
- ¿Muestro respeto a los demás siendo cortés y educado?
- ¿Soy cortés y respetuoso con la necesidad de los demás de tener paz y tranquilidad de vez en cuando?
- ¿Me abstengo de hacer comentarios sarcásticos y bromas sobre mis hermanos y hermanas?
“Pocos de nosotros tendremos alguna vez la oportunidad de realizar grandes hazañas heroicas, pero a todos se nos da la oportunidad, día tras día, de ser agradables, amables y cordiales”.
Margaret Sangster


La transformación se produce cuando contemplamos al Señor y nos sometemos a la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). Al ver el carácter de Dios a través de los testimonios de las Escrituras, crecemos en nuestra comprensión y obediencia a Su Palabra. Aquí hay diez aspectos de Benignidad con versículos de apoyo que se encuentran en la Palabra de Dios.
Dios me capacita para:
Hablar con amabilidad a los demás.
"Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos". Proverbios 16:24
Usar una voz suave.
"La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor". Proverbios 15:1
Valorar a las personas.
"Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros". Filipenses 2:3-4
Discernir las necesidades de los demás.
"¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega". Juan 4:35
Dar consuelo a los que sufren.
"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios".
2 Corintios 1:3-4
Considerar los sentimientos de los demás.
"Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres".
Tito 3:2
Manejar las cosas con cuidado.
"Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo".
Mateo 13:28-29
Evitar la aspereza.
"Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios". Santiago 1:19-20
Mantener la calma.
"Entonces claman a Jehová en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban". Salmos 107:28-30
Ser cortés.
"Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas". Mateo 7:12
Benignidad en la Biblia
La bondad de David para con la familia de Jonatán
“Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa”.
2 Samuel 9:7


David y Jonatán habían sido amigos íntimos. Jonatán era hijo del rey Saúl, y David, hijo de Isaí, fue ungido para ser el próximo rey de Israel. Reconociendo el llamado de David, Jonatán le pidió que hicieran un pacto. Los dos amigos hicieron una promesa que se extendería a la vida de sus descendientes y honraría a Dios. Años más tarde, Jonatán y su padre murieron en batalla. La casa del rey Saúl entró en pánico al conocer la noticia, temiendo por sus vidas con la llegada de un nuevo rey al trono. Los sirvientes se dispersaron. Mientras huían, una sirvienta bondadosa se acordó del hijo de cinco años de Jonatán, Mefiboset. Apresuradamente, se llevó al niño en su huida, salvando lealmente a la familia real. Habían pasado muchos años. Un día, el nuevo rey, David, recordó su amistad con Jonatán y el pacto que habían hecho, y se preguntó si alguno de los hijos de Jonatán estaría vivo. Comprometido a cumplir el pacto con su amigo de la infancia, comenzó la búsqueda. La primera pista surgió cuando los hombres del rey David encontraron a Siba, que había sido sirviente del rey Saúl. ¿Sabía Siba de algún pariente vivo? ¿Quién podría seguir vivo para que David pudiera hablarle amablemente y cumplir la promesa que había hecho cuando era joven?
Manifestado en la naturaleza
Azulejo Oriental
El azulejo oriental anida en los postes de las cercas y los troncos de los árboles del centro y el este de Estados Unidos. Su hermoso canto, la provisión de alimento para sus crías así como el tiempo y la atención que dedica a la incubación de sus huevos demuestran la ternura de los padres hacia su familia.

Para niños
Currículo Ilustrado de Carácter Bíblico
El Currículo Ilustrado de Carácter Bíblico utiliza ejemplos de la vida de hombres y mujeres de la Biblia cuyo caminar con Dios dio como resultado buen carácter o cuya falta de fe produjo mal carácter. Aprender a ser amables ayuda a los niños a comprender cómo Dios quiere extender Su amor a los demás a través de nuestro cariño y nuestras acciones consideradas.
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“El Señor nos hace más semejantes a Él en nuestro trato con las almas. Los siervos suelen ser duros entre sí, pero ¿es duro el Maestro?”
Amy Carmichael
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