Versículo clave
“Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa”.
Filipenses 2:2
La definición práctica de tolerancia es “aceptar a otros como expresiones únicas de cualidades específicas de carácter en diferentes grados de madurez”. Tolerancia es extender la gracia a quienes no tienen sabiduría o madurez, sabiendo que cada persona está en distintas fases de crecimiento. A veces, los defectos, infantilismos, errores o la falta de experiencia de otros nos irritan. ¿Cómo superarlo? Un creyente puede pedir a Dios que le muestre cómo Él ve a las personas (Ver Romanos 5:8). Cuando valoramos a las personas, podemos comprender, soportar o ser pacientes. Dios puede ayudarnos a ver nuestras imperfecciones, actitudes o características que requieren la gracia de los demás. Si alguien entiende sus propios defectos, puede aceptar a los demás de manera incondicional. ¡Dios da gracia a los humildes! Si andamos en el Espíritu, manifestaremos el fruto del Espíritu, que incluye el amor y la paciencia (Ver Gálatas 5:22–25).
Una ostra reacciona ante un infiltrado grano de arena con nácar para formar una preciosa perla. De igual manera, podemos responder con humildad y tolerancia, permitiendo que Dios moldee Su invaluable carácter en nosotros.
Las personas con juicios condenatorios carecen de paciencia con quienes “no cumplen” sus expectativas. Su intolerancia puede llegar a rechazar o herir a otros, despreciando su potencial.
Lo opuesto a la tolerancia es condenación. Una persona que condena se siente superior a los demás y los juzga desde esa postura. Por motivos superficiales, clasifica a la gente y le desagradan algunas personas. Desprecia a los que no son como él. Sin conocer bien a una persona, asume cosas y crea opiniones. Al mirar a los demás con ojo crítico, se burla o excluye a quienes le desagradan. Condenar a las personas es solo un aspecto de la intolerancia. Una persona intolerante no tiene la humildad y la madurez necesarias para valorar y respetar al otro. Cree que los defectos de carácter son rasgos que nunca cambian y definen al ofensor, y piensa que no hay esperanza de mejorar. La persona intolerante no tiene motivos para dar a los demás la oportunidad o el tiempo de cambiar. Simplemente ignora o evita a quienes le incomodan. Su conducta indiferente es hiriente, y sus ideas preconcebidas destruyen relaciones que podrían haberle beneficiado a él y a los demás.
Preguntas de Evaluación
- ¿Veo a cada persona como un individuo valioso creado a imagen de Dios?
- Cuando veo las faltas de los demás, ¿considero que yo también tengo faltas y necesito gracia?
- ¿Soy amable y respetuoso con todos, a pesar de su aspecto físico o de mi primera impresión?
- En vez de centrarme en las diferencias, ¿busco cosas en común con los demás?
- ¿Respondo con respeto a las personas, sea cual sea su punto de vista?
- ¿Pierdo la oportunidad de alentar a los demás por estar irritado con ellos?
- Cuando estoy molesto o frustrado, ¿pido a Dios que cambie mi perspectiva y me ayude a crecer?
- ¿Me fijo en cuánto ha madurado una persona, o me centro en cuánto necesita crecer?
- ¿Respondo amablemente a los demás sin tratar de justificar comportamientos inmaduros?
“Lo lejos que llegues en la vida depende de que seas amable con los jóvenes, compasivo con los ancianos, comprensivo con los que se esfuerzan y tolerante tanto con los débiles como con los fuertes. Porque algún día en la vida habrás sido todas estas cosas”.
George Washington Carver


La transformación se produce cuando contemplamos al Señor y nos sometemos a la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). Al ver el carácter de Dios a través de los testimonios de las Escrituras, crecemos en nuestra comprensión y obediencia a Su Palabra. Aquí hay diez aspectos de Tolerancia con versículos de apoyo que se encuentran en la Palabra de Dios.
Dios me capacita para:
Mirar más allá de las apariencias.
"No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio".
Juan 7:24
Ver a las personas como Él las ve.
"Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; 9 pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores". Santiago 2:8–9
Ver el verdadero valor de las personas.
"Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos". Romanos 5:6
Examinarme primero a mí mismo.
"¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano". Lucas 6:41–42
Ver las necesidades más profundas.
"Peca el que menosprecia a su prójimo; mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado". Proverbios 14:21
Discernir entre lo que es correcto y lo que es popular.
"Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo". Gálatas 1:10
Ayudar a otros a crecer en carácter.
"Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano".
1 Corintios 8:13
Compartir cómo Él ha obrado en mí.
"Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti". Salmo 51:10–13
Guardar Sus principios.
"Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres". Tito 3:8
Responder con amabilidad.
"Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, mas los labios del necio causan su propia ruina". Eclesiastés 10:12
Tolerancia en la Biblia
Ananías ve a Saulo con los ojos de Dios
“Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo”.
Hechos 9:17


Durante muchos años, Pablo estudió, aprendiendo filosofía griega y leyes de los fariseos judíos. Su objetivo era servir a Dios y castigar a los que desobedecían la ley de Dios. Mientras el mártir cristiano Esteban era apedreado hasta morir por su fe en Cristo, Saulo miraba complacido. Celoso de exterminar a la Iglesia primitiva, Saulo allanó los hogares cristianos y encarceló a los creyentes. Cuando Saulo se enteró que el Evangelio se había extendido a la ciudad de Damasco, pidió la aprobación del sumo sacerdote para arrestar allí a los cristianos. Después de obtener los documentos necesarios, emprendió un viaje de 130 millas. Cuando estaba cerca de Damasco, ¡una luz resplandeciente del Cielo brilló sobre el decidido perseguidor! Cayó al suelo, espantado. Saulo tembló oyendo que Jesús le hablaba, y dijo: “Señor, ¿qué quieres que haga?”. Cuando Saulo abrió los ojos, ¡no vio nada! Ciego y humillado, le llevaron a la ciudad, donde pasó tres días sin comer ni beber. ¿Cómo iba Dios a dirigir a un cristiano llamado Ananías para que ministrara a Saulo? ¿Qué temores tendría Ananías? ¿Estaría dispuesto a ver a Saulo como Dios lo veía, o vería al perseguidor sólo a la luz del terrible trato que les daba a los cristianos?
Manifestado en la naturaleza
Tortuga Oriental
La tortuga caja oriental descansa en la seguridad de su caparazón protector. Soporta las molestias de los depredadores curiosos que intentan en vano abrir su caparazón con bisagras. Una vez que la molestia desaparece, la tortuga reanuda con confianza su actividad.

Para niños
Currículo Ilustrado de Carácter Bíblico
El Currículo Ilustrado de Carácter Bíblico utiliza ejemplos de la vida de hombres y mujeres de la Biblia cuyo caminar con Dios dio como resultado buen carácter o cuya falta de fe produjo mal carácter. A través de este estudio, los niños aprenden a superar la frustración y a responder con elegancia ante comportamientos molestos.
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La tolerancia consiste en preocuparse más por comunicar el amor y la verdad de Cristo que por cambiar la apariencia externa o las actitudes.
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